Análisis y selección de fondos de inversión

Elegir el fondo que mejor se adapte a los intereses y objetivos de los inversores requiere tener muy en cuenta algunos aspectos fundamentales:


Perfil de riesgo del inversor y la política de inversión del fondo

 

Al ser rentabilidad y riesgo las dos caras de una misma moneda, nos encontraremos con que los inversores con perfil de riesgo bajo preferirán fondos de renta fija o fondos monetarios, mientras los inversores con perfil de riesgo moderado tenderán a elegir fondos mixtos y los inversores con perfil de riesgo alto podrán invertir en todo tipo de fondos, incluyendo aquellos que incorporan mayores niveles de riesgo

Bien es cierto que la afirmación anterior se trata de una simplificación porque se pueden componer carteras que tengan como finalidad ajustarse al perfil del riesgo del cliente. Carteras que simplemente tengan pesos distintos de cada una de las posibles categorías de inversión. Asimismo, también es cierto que el perfil de riesgo del inversor puede variar en el tiempo en función tanto de variables endógenas al propio inversor (renta, situación familiar, ...) como a circunstancias exógenas al mismo (tributación, situación económica, ...).

Horizonte temporal recomendado

 

Dependiendo de la naturaleza de los fondos de inversión que se estén considerando para invertir, en principio resulta aconsejable mantener la inversión en ellos durante un cierto período de tiempo. El folleto de cada fondo deberá indicar cuál es su horizonte recomendado, en función de sus características (garantía o no), mercados en los que invierte, naturaleza de las inversiones, …


Lo habitual es que los fondos más volátiles o con mayor riesgo implícito requerirán horizontes superiores, ya que de esta forma el inversor dispondrá de margen para recuperarse de las fases negativas de los mercados. Además, en algunas circunstancias el inversor podría quedar expuesto a circunstancias que perjudiquen la rentabilidad de sus inversiones. situaciones típicas de esas circunstancias pueden ser por ejemplo el valor liquidativo de los fondos garantizados antes de la fecha de vencimiento de la garantía o la existencia de comisiones de reembolso que tienen como finalidad reducir la volatilidad de su patrimonio y asegurar la inversión en horizontes temporales más amplios.


Comisiones

 

Hay que considerar todo tipo de comisiones entre las que tienen más peso las comisiones de gestión y depósito y las comisiones de suscripción y reembolso. Un fondo puede aplicar distintas comisiones a las diferentes clases, en función de criterios como las políticas de comercialización, el volumen de inversión o la divisa de denominación, entre otros. Por lo tanto, hay que analizar la estructura de comisiones para decidir cuál resulta más conveniente.

Junto a las comisiones existen otros gastos que también tienen repercusión en la rentabilidad final, y que deberían incluirse en los gastos totales soportados o TER.

 

Rentabilidades históricas

 

El comportamiento de un fondo en el pasado es un elemento más a considerar a la hora de decidir, siempre que se tenga en cuenta que las rentabilidades pasadas no implican obtener los mismos resultados en el futuro. Para la evaluación de este comportamiento es importante mantener la homogeneidad en el tiempo y en la política de inversión del fondo.

Es decir hay que hacer el seguimiento de la rentabilidad de los fondos siempre que se mantengan sus políticas de inversión. Si estas cambian en el tiempo, esta información histórica pierde validez. Hay que estar alerta pues es bastante habitual que los fondos cambien sus políticas de inversión en el tiempo, cuestión a tener en consideración cuando se analiza la rentabilidad.

Publicidad y mensajes comerciales

Cada vez es más habitual la utilización de campañas comerciales en el proceso de comercialización de fondos de inversión. Algunas retribuyen económicamente, pero requieren compromisos de mantenimiento en el tiempo y su no cumplimiento puede tener efectos fiscales no esperados para el inversor; otras venden productos comercializados por periodos de inversión muy limitados, como es el caso de los fondos garantizados; otros buscan un rendimiento explícito para inversores conservadores tradicionalmente depositantes y otros. En todos los casos hay que considerar todas las implicaciones que tienen para nuestra inversión, pues esto puede cambiar la posible percepción que se haya obtenido de la evaluación de los criterios de selección de fondos.

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Selección de Fondos por Ranking o Rating

 

En la actualidad es muy habitual que nos encontremos con diferentes rankings, e incluso ratings, de fondos de inversión en los medios especializados

 

Los ranking nos dan respuesta a preguntas como: ¿cuales son los mejores o los peores fondos de inversión dentro de una categoría?; ¿cuál es la razón del mejor o peor comportamiento de un fondo determinado respecto a los demás?, ¿cuales son los fondos que han obtenido más aportaciones y/o menos reembolsos?, ...


Hay quien puede pensar en una selección de los fondos por Ranking, los cuales se basan fundamentalmente en la rentabilidad obtenida en distintos periodos de tiempo y su posición en relación a otros fondos de la misma categoría.

Suele dividir al universo de fondos en cuartiles o deciles y nos informa de la posición relativa de un fondo en diferentes períodos de tiempo.


Estos rankings de fondos son accesibles en toda la prensa económica, así como en numerosas páginas especializadas en el seguimiento de fondos de inversión (morningstar, lipper, quefondos, …).


Pese al atractivo de la información, el ranking no es suficiente para tomar una decisión de compra de un fondo, ya que no tiene en cuenta el riesgo soportado para lograr la rentabilidad obtenida, ni sus comisiones. Por otro lado, únicamente muestra la situación de un fondo en un momento determinado de su vida y, por tanto, sólo nos da información de sus últimas posiciones en base a la historia del fondo, la rentabilidad que ha obtenido en el pasado y la variabilidad de su valor liquidativo.


Por tanto, la posición en el ranking de un fondo sólo nos servirá para obtener una información parcial, en ningún caso debería ser el único criterio para decidir invertir en él.


Los Ratings de fondos proporcionan más información sobre si la gestión de un fondo ha sido buena. Estos ratings basan su proceso de recomendaciones en la asignación de “estrellas” a los fondos, analizando la relación rentabilidad/ riesgo (volatilidad) en diferentes períodos de tiempo, exigiendo un período mínimo de historia (generalmente 3 años) a los fondos de una misma categoría.

 

Sin embargo, también presenta importantes limitaciones, pues, por ejemplo, no diferencian entre estilos de gestión, y en ocasiones se comparan con fondos que nada tienen que ver en sus políticas de inversión y selección de riesgos, presentando una heterogeneidad importante que pone límites a la validez de ratings y rankings

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Proceso de Selección Integral de Fondos

 

Todo proceso de selección de fondos debe pasar por una serie de fases recomendadas que nos permiten ir acotando el universo de fondos en los que potencialmente se puede llegar a invertir

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En primer lugar, y partiendo del universo de fondos invertibles, es necesario llevar a cabo un proceso de segmentación previo por categorías de activos. Después, hay que fijar una serie de requisitos mínimos que deben cumplir aquellos fondos candidatos a formar parte de nuestra selección:

  • Patrimonio mínimo: puede constituir un requisito previo. Un fondo con un patrimonio de poco importe puede ser señal de que tiene poca historia y de una gestión no contrastada o que el fondo no es bueno y, por tanto, no ha conseguido convencer a nuevos partícipes. Por otro lado, cuando un fondo alcanza un volumen muy grande, existe el riesgo de que su gestión se vuelva más incomoda y que a la larga perjudique la implementación de la estrategia del gestor.

 

  • Profundidad de track record: En general es deseable que los fondos tengan un histórico mínimo de tres años para que se puedan apreciar sus resultados de forma consistente. Si además se disponen de más de 5 años, podremos cubrir un ciclo económico completo y observar el comportamiento del fondo tanto en momentos de crecimiento de recesión. 

 

  • Eficiencia fiscal: dados los beneficios fiscales de la inversión en instituciones de inversión colectiva (sin impacto fiscal de los traspasos entre fondos), habrá que atender al cumplimiento de los requisitos mínimos para poder acogernos a ellos.

 

  • Información disponible: tener acceso, no sólo a la política de inversión, sino a una información periódica y pormenorizada de sus inversiones debería ser exigido a cualquier fondo en el que queramos invertir.

A la hora de comparar diferentes fondos de inversión en cada uno de los diferentes segmentos o categorías es importante utilizar criterios de tipo cuantitativo (rentabilidad, volatilidad, correlación, tracking error, beta, alfa, ratios…), de tipo cualitativo (equipo gestor, metodología, control del riesgo, proceso de inversión, …) y de tipo comercial (comisiones, inversión mínima necesaria, TER…).

Criterios cuantitativos

 

Rentabilidad absoluta


La rentabilidad de un fondo es la correspondiente a su valor liquidativo (porcentaje de cambio entre los precios entre dos fechas concretas en el tiempo). Como ya hemos comentado, el valor liquidativo ya incluye las comisiones por lo que la rentabilidad está neta de estos costes. Esta medida es conveniente evaluarla en distintos plazos (1, 3, 5 años).
 

Riesgo
 

Con carácter general esta medida se obtiene a partir de la volatilidad (desviación estadística de la rentabilidad diaria respecto a la rentabilidad media del período objeto de análisis). A medida que aumenta la volatilidad, más fluctuará el valor liquidativo y más riesgo tendrá una inversión. La volatilidad suele medirse en términos estadísticos por mediode la desviación típica (raíz cuadrada de la varianza).


La volatilidad servirá para comparar el riesgo entre distintas categorías de fondos (podremos ver qué categorías son las más volátiles), y también para ver qué fondos son más volátiles dentro de una misma categoría. Al igual que la rentabilidad, también deberá ser analizada a diferentes horizontes temporales.


El VaR (Value at Risk) es un método para cuantificar el riesgo, que mide la máxima pérdida esperada en un intervalo de tiempo determinado, bajo condiciones normales del mercado y ante un nivel de confianza dado. Constituye una medida del riesgo muy intuitiva que se ha convertido en un instrumento de gran utilidad y es apropiado para fijar niveles de exposición al riesgo. 

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De modo que si en un fondo de inversión se informa que tiene un VaR 1,9 a 1 año, con un nivel de confianza del 95%. Significa que en el plazo de 1 año, existe un 95% de probabilidad de que un inversor no pierda más de un 1,9%, o visto desde otro punto de vista, que sólo habrá un 5% de los casos en los que el fondo podría perder más de un 1,9% en un año.


Rentabilidad ajustada al riesgo


Se debe entender la rentabilidad como la retribución del riesgo asumido, por lo que se deberá analizar la rentabilidad en relación al riesgo asumido de las carteras. Entre las medidas de rentabilidad-riesgo existentes, las más utilizadas son:

 

  • Ratio de Sharpe: se define como la relación existente entre el beneficio adicional de un fondo de inversión, medido como la diferencia entre la rentabilidad del fondo y la rentabilidad de un activo sin riesgo, y su volatilidad, medida a partir de su desviación típica.

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Es una herramienta muy útil ya que permite analizar hasta qué punto el retorno de una inversión compensa al inversor por la asunción de riesgo. Asimismo, permite comparar distintos fondos dentro de una misma categoría (el fondo con Sharpe más alto será el que nos proporciona un mayor retorno para un mismo nivel de riesgo).

  • Ratio de Treynor: es similar al Ratio Sharpe, excepto que utiliza el coeficiente Beta como medida de volatilidad.

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  • Ratio de Información: mide la rentabilidad extra obtenida por el fondo como consecuencia de la habilidad del gestor en relación con el mercado. Se obtiene restando del rendimiento del fondo el rendimiento del índice de referencia y dividiendo el resultado entre el "tracking error". Cuanto mayor sea el ratio de información de un fondo mejor, pues es señal de que el riesgo adicional en el que está incurriendo el gestor está recompensado con una mayor rentabilidad.
     

  • Ratio de Jensen: muestra el mayor o menor rendimiento que ofrece una cartera respecto al rendimiento que teóricamente debería obtener según la línea SML (cartera de mercado). Se calcula como el retorno promedio de la inversión que se encuentra por encima de la tasa libre de riesgo menos la Beta multiplicada por el retorno promedio del índice de referencia que se encuentra por encima de la tasa libre de riesgo.
     

  • Tracking error: mide la amplitud de la libertad o el margen de maniobra en términos de la volatilidad de la rentabilidad que el fondo tiene ante el mercado. Un tracking más elevado indica que para lograr la rentabilidad del fondo se asumen riesgos mayores en relación al índice de referencia. Es un indicador de gestión activa o pasiva.

 

Consistencia
 

No basta con seleccionar un fondo cuya rentabilidad relativa al riesgo sea elevada para un determinado período, sino que esto ha de cumplirse de modo constante en el tiempo. Para ello habrá que analizar los diferentes ratios (sharpe, información treynor…) durante los últimos años, para determinar cuáles son los fondos que consistentemente, se hallan por encima de la media.


Preservación de capital
 

Evidentemente a nadie le gusta perder los ahorros que tanto le ha costado conseguir por lo que en el proceso de selección hay que dedicar atención al análisis de la protección del capital de los fondos, especialmente en los de menor riesgo. Se estudiarán, para diferentes plazos, variables como el peor rendimiento mensual, la suma de bajadas mensuales, el % de meses con rendimientos negativos, la Beta respecto al mercado, ....

Criterios cuanlitativos

 

También es importante evaluar ciertos aspectos cualitativos que no se pueden medir a través de variables cuantitativas:

 

  • ¿Existe un proceso de toma de decisiones perfectamente establecido?

  • ¿Hay mucha rotación en los equipos de gestión?

  • ¿Depende la gestión de un único gestor o hay un equipo de gestión cohesionado?

  • ¿De qué mecanismos de información y análisis dispone el gestor?

  • ¿Qué sistemas de control de riesgos poseen?¿Con qué frecuencia se compran o venden valores o activos?

  • ¿Está la remuneración del gestor vinculada a los resultados obtenidos?


En este caso sí que pueden resultar útiles los Ratings de Gestión de Fondos elaborados por diferentes entidades pues suelen realizar una valoración cualitativa de la gestión y del proceso de inversión, valorando tanto la entidad gestora como el equipo gestor de cada fondo.

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Criterios comerciales

La comisión de gestión es un factor que debemos tener muy presente, ya que es un coste que va a suponer una menor rentabilidad de la inversión. Su importancia no es la misma en todas las categorías de fondos. Cuando se trate de fondos de bajo riesgo y rentabilidades ajustadas (monetarios, renta fija) serán muy importantes, ya que probablemente de ellas dependa gran parte de la posibilidad de obtener una mayor o menor rentabilidad.

Cuando invertimos en categorías de mayor riesgo (renta variable, por ejemplo), la comisión de gestión sigue siendo importante, pero pasa a un segundo plano y lo más importante será dar con un buen gestor, que sepa conseguir un buen comportamiento para mi inversión.


La aparición de nuevas categorías de fondos, como los hedge funds, y la cada vez mayor competencia en el campo de los fondos de inversión, hace que estén empezando a tomar fuerza las comisiones cobradas sobre los resultados del fondo. En principio, para el inversor siempre será preferible una comisión de éxito (sobre resultados) que una que se cobre sobre el patrimonio del fondo, independientemente de la rentabilidad obtenida.


También deberemos analizar si existen comisiones de suscripción y/o reembolso y los diferentes mínimos de inversión para acceder a una u otra clase del fondo.

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